GLOBALIZACIÓN: ¿LA IMAGEN DEL IMPERIO?

Martín Navarro

 

Sucesos de la década del ’90

¿Son los ’90 distintos a las décadas anteriores? Esta pregunta requiere de una cartografía bastante precisa y es por eso que me tomo del herramental deleuziano para tratar de resolverla: trataré de analizar si la globalización es la mera repetición de políticas hegemónicas para establecer una nueva manera de imponer la vieja política económica imperial desde los Estados Unidos. Es por eso que se me ocurrió preguntarme si este concepto, entendido en los términos del ALCA y el Plan Colombia, no será la continuación de la “Doctrina de Seguridad Nacional”, ya que en el marco de la historia reciente no parecería haber rupturas significativas para nuestros países en las últimas tres décadas.

Digo que se trata de una historia hecha a los palos y lo digo teniendo en cuenta que debería haber una sustantiva diferencia entre gobiernos dictatoriales y gobiernos supuestamente democráticos (en los ’70 la dupla democrática/dictatorial fueron Reagan y Videla, ahora la ecuación se invirtió, ya que la dupla es dictatorial/democrática encarnada por Bush y De La Rúa). ¿Será que la globalización invierte los términos de la ecuación, como estrategia gatopardista, para mantener el status quo de los intereses imperiales? Entiendo que algo de esto está en cuestión y, por lo tanto, si, como actitud de mínima los intelectuales no miramos el mapa... no vamos a entender nada de lo que suceda en la polis... globalizada.

Le Monde Diplomatique para América Latina y la tesis de la continuidad de la doctrina de Seguridad Nacional

Los politólogos / periodistas que escriben para Le Monde Diplomatique en español, dirigido por Carlos Gabetta e Ignacio Ramonet, presentan la globalización como el intento más descarado del capitalismo norteamericano por imponer su hegemonía, en sentido exclusivo y excluyente. Entonces... ¿Polis globalizada o capitalismo neoliberal?.

Dorval Brunelle, Profesor del Departamento de Sociología de la Universidad de Quebec y Codirector del Grupo de Investigación sobre la Integración Continental; o Eric Calcagno, ex funcionario de la ONU en CEPAL y UNCTAD ; o Adriana Rossi, Doctora en Filosofía, Profesora de la Universidad Nacional de Rosario, Directora de Acción Sur e Investigadora del Programa Droga y Democracia del Transnational Institute de Amsterdam ; o Pierre Conesa, Alto Funcionario de París. Todos los nombrados, que son escritores del Dipló, titulan sus artículos como “Estados Unidos quiere un mercado hemisférico bajo su control”[1] ; o “Alternativa Estratégica para la Argentina : ¿Quieres ser ALCA?”[2] ; o “Estados Unidos multiplica sus puestos de avanzada: América Latina, un continente en vías de militarización”[3] ; o “Extensión de las zonas de desinterés internacional: Visiones cínicas de la globalización”[4]. La postura, en estos casos, según Luis Bilbao[5], responde al enfrentamiento político económico que plantean los Estados Unidos con el Mercado Común Europeo y Japón. El interés norteamericano por dominar un mercado internacional se junta con la necesidad de trasladar fuera de sus fronteras las tensiones internas de su país. Enfrentar a los productores de coca colombianos es políticamente más redituable que confrontar con los laboratorios yanquis que supuestamente proveen las sustancias para la transformación de la materia prima en cocaína. Esta estrategia estadounidense, paradojalmente, fortaleció grupos relativamente minoritarios que hicieron oír sus reclamos en el Foro Social Mundial de Porto Alegre (Brasil). No es casual, tampoco, que la Marcha Zapatista del subcomandante Marcos sobre Méjico, se haya hecho bajo la consigna de “Contra el ALCA”.

En el plano nacional, Carlos Gabetta incluye dentro del proyecto de globalización al período que corre desde la dictadura militar de1976, hasta la embestida contra el Mercosur realizada por el ministro Domingo Cavallo en la actualidad[6]. Es en relación con gente como Domingo Cavallo que el modelo de renta financiera multinacional, impuesto durante la dictadura de 1976 y renovado desde 1991, volvió al centro de la escena nacional. Y para el sector financiero la opción de entrar en el ALCA es fundamental, porque la subordinación incondicional a los intereses de los Estados Unidos es condición sine que non de la protección de sus intereses económicos, sin importar que sus negocios participen del lavado de narcodólares y eventualmente amerite la militarización de Sudamérica. Que no de otra cosa se trata el “Plan Colombia”, ya que el problema de las drogas, para los políticos y militares incondicionales al gobierno norteamericano pasó a convertirse, entonces, en un problema de “seguridad nacional”: Una cuestión doctrinaria y financiera que no contempla el desarrollo de políticas sociosanitarias para reducir las consecuencias perjudiciales de las adicciones.

El problema de las drogas en América Latina, como hace un par de décadas atrás el de la guerrilla armada, es el Caballo de Troya que abre la puerta a la intervención militar en el ámbito civil, en aras de la seguridad y la defensa nacionales. Claro está que a través de la militarización se puede controlar tanto a la población civil pauperizada (para evitar eventuales estallidos sociales), cuanto a los territorios considerados estratégicos para la subsistencia planetaria en un futuro no tan lejano. Y todo esto, en nombre de una supuesta globalización.

Conclusión

Cuando ayer se hizo el cocktail de inauguración de este Congreso, me encontré casualmente con un funcionario jerárquico de la UNR. Me preguntó qué hacía y le conté que estaba participando del Primer Congreso de Drogadicción, a lo que él, sonriendo cálidamente me interrogó “¿Vos sos drogadicto?” Haciéndome acordar a otro slogan, típico de la Dictadura del ’76, cuando se decía que “En algo habrá andado” para justificar las torturas y asesinatos. ¿De qué estamos hablando, entonces, cuando nos referimos a cuestiones como “globalización”, “velocidad financiera”, “narcotráfico”, “lavado de dinero”, “consumidores”? Hablamos de un mapa.

Que debemos ser cartógrafos ya lo ha dicho numerosas veces el filósofo Gilles Deleuze, pero ¿qué quiere decir con eso? En un sentido genérico “cartógrafo” es el que dibuja y lee mapas, pero yendo a su etimología encontramos que es el que escribe cartas y que la carta, etimológicamente del griego khártes es la constitución escrita de un Estado o de una organización de Estados, como nuestra Carta Magna o los Protocolos Fundacionales del Mercosur. Escribir, a su vez, es el graphéin dicho en el sentido de grabar, dejar marca, raspar e inscribir. Y como entiendo que existe un mapa molar, una carta fundacional pesada como una piedra que alguien está pensando tallar para América Latina en relación con el tema de la globalización, es que creo un deber realizar una propuesta a todos aquellos que no coincidimos con las prepotencias de los discursos hegemónicos, ni con las doctrinas seguras, ni tampoco con los planes militarizados.

Era chico y me contó mi madre que cuando las tropas de Hitler invadieron Holanda, obligando a los judíos holandeses a portar la Estrella de David, fue la reina de ese momento la que dio el ejemplo de lo que debía hacer todo el pueblo holandés, sin distinciones: usar la misma identificación en toda la ropa, como lo hizo ella misma. Por eso, ¿por qué no identificarnos con los consumidores de drogas? ¿O acaso no somos todos “consumidores” en el capitalismo que nos engloba? Algunos podríamos llevar “cd” como insignia, marcando, a la vez que una consigna de identificación con los consumidores de drogas, el valor otorgado a la cede, un lugar que nos es propio y también a lo que cede, a lo que es flexible, frente a una doctrina castrense (¿castrada?) que se disfraza de moral de hierro, para apañar la voluntad imperial de colonizar nuestro subcontinente. Y eso no se concede.


[1] Dorval Brunelle, Revista “Le Monde Diplomatique” de Abril de 2001, pg. 6.

[2] Eric Calcagno, Revista “Le Monde Diplomatique” de Abril de 2001, pg. 10.

[3] Adriana Rossi, Revista “Le Monde Diplomatique” de Octubre de 2000, pg. 6.

[4] Pierre Conesa, Revista “Le Monde Diplomatique” de Marzo de 2001, pg. 26. 

[5] Luis Bilbao, Revista “Le Monde Diplomatique” de Abril de 2001, pg. 13.

[6] Carlos Gabetta, Revista “Le Monde Diplomatique” de Mayo de 2001, pg. 3.